Estados Unidos en el conflicto Israel-Palestina
A su llegada a la presidencia, Obama tenía una alta comprensión acerca del conflicto y una gran cercanía con la comunidad palestina que vive en los Estados Unidos, ya que como senador de Illinois había participado en diferentes eventos organizados por la sociedad palestina en el país (Rodríguez, 2018). Y además, tuvo la oportunidad de relacionarse con asesores políticos pertenecientes a la religión judía quienes eran críticos de las políticas sionistas en Israel (ídem).
Desde sus primeros días como presidente, Obama demostró sus intenciones de buscar el cese del conflicto Israel-Palestina al llamar tanto al presidente de la autoridad palestina (Mahmud Abbas), como a Ehud Olmert (entonces primer ministro de Israel), pero también al presidente de Egipto Hosni Mubarak y al rey de Jordania Abdullah para expresar su compromiso con la paz (Terry, 2017).
En un primer momento, Obama realizó una articulación de los derechos de los palestinos de manera más fuerte en comparación con otros presidente de los Estados Unidos. Esta política causó por un lado el incremento de las esperanzas de Palestina de un cambio con respecto a la histórica tendencia estadounidense a inclinarse en favor del Estado de Israel, y por otro lado, tensiones con el gobierno de Netanyahu (con quien Obama tuvo una complicada relación) que se incrementaron tras la visita del presidente norteamericano a Cisjordania en donde no dudó en hablar acerca de los malos tratos dados por las autoridades judías a los palestinos y el derecho a la autodeterminación de este pueblo (Ruebner, 2016).
Frente al objetivo de mediar para la paz, Obama pedía cooperación de todas las partes en conflicto. A los palestinos se les pedía impedir la continuación de la violencia contra Israel y la reducción de la instigación por parte de la autoridad palestina; a los Estados árabes se les pidió normalizar las relaciones con Israel; y a Israel se le pidió el congelamiento de la construcción de asentamientos (Steiner, 2018). Además de lo anterior, el objetivo principal de las negociaciones planteadas por Obama se basaban en que las partes se centraran en la seguridad para los israelíes y palestinos, la delimitación de las fronteras, la situación de los refugiados y el estatus de Jerusalén (Rodríguez, 2018).
Los intentos por llevar a cabo este plan se dieron en dos momentos: 1) entre 2009 y 2010 bajo la dirección de la entonces secretaria de estado Hillary Clinton y cuyo proceso se caracterizó por ser llevado a cabo en dos fases: diálogos de proximidad y negociaciones directas (Steiner, 2019); y 2) entre 2013 y 2014 a través de las negociaciones dirigidas por el secretario de Estado John Kerry junto con Martin Indyk, que fue enviado a dirigir las negociaciones (Terry, 2017). Lamentablemente, ninguno de estos esfuerzos llegó a un término feliz debido a la resistencia de Netanyahu a detener los asentamientos israelíes en zona palestina y por la fuerte inclinación desde los Estados Unidos a apoyar a Israel (Ruebner, 2016).
Finalmente, este favorecimiento se vio reflejado en diferentes momentos, como por ejemplo, durante las negociaciones coordinaban de manera previa con Israel dejando de lado las opiniones de Palestina (ídem). Y, por otro lado, Estados Unidos se encargó de la protección de Israel ante la ONU que como consecuencia permitió la expansión de los asentamientos, diferentes violaciones al derecho internacional (Rodríguez, 2018), y la obstaculización los intentos de Palestina llevar su situación diferentes escenarios internacionales (Ruebner, 2016). Dentro de las acciones del país norteamericano ante la ONU sobre la situación Israel-Palestina, se destaca: a) el bloqueo del informe que culpaba a Israel y Hamás de cometer crímenes de guerra; b) el veto en el Consejo de Seguridad para condenar a Israel por la edificación de asentamientos judíos en el territorio establecido para Palestina; y 3) el voto contra el reconocimiento de Palestina como Estado Observador en la Asamblea General de la ONU.
4. Presidencia de Donald Trump
A diferencia de la anterior administración, Trump mostró sus intenciones en favor de Israel desde sus primeros días en la oficina oval. Dentro de las acciones tomadas por Trump que demostraron sus propósitos Tschirgi (2019) destaca : a) la elección de David Friedman (judío ortodoxo que había fijado su apoyo a los asentamientos israelíes en territorio palestino) como embajador de los Estados Unidos en Israel; b) el reconocimiento formal de Jerusalén como capital de Israel y el traslado de la embajada a esta ciudad; y c) el cierre de la sede de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) en Washington que actuaba en calidad de “embajada no oficial”.
Asimismo, Trump rompió con la tradición estadounidense de la búsqueda de dos Estados ya que en una de las reuniones entre Netanyahu y Trump este último declaró su compromiso con llegar a una solución para finiquitar el conflicto y si era necesario, la administración renunciaría al objetivo de la creación de dos Estados (Rodríguez, 2018).
Con las declaraciones anteriores, el presidente expone su propuesta “Paz para la prosperidad: una visión para mejorar la vida del pueblo palestino e israelí” y que este expresa es la solución más realista y aquella que crearía “un camino hacia la prosperidad, la seguridad y la dignidad para todas las partes” (Peace to prosperity, s.f.). Pero, al contrario de lo que aseguraban en el plan, los objetivos pretendían normalizar la ocupación promulgada por Netanyahu en los territorios palestinos, crear el gran Estado de Israel y dejar de un lado las políticas palestinas (Elgindy, 2019). Con este plan, Trump permitía la anexión de gran parte de Cisjordania al Estado de Israel, promulgaba el derecho del Estado judío a la totalidad de Jerusalén convirtiéndola entonces en su capital y no se les permitiría a los refugiados palestinos regresar a Israel por lo que la firma del plan habría eliminado tanto el estatus de “refugiado palestino” como la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (Kilani et al, 2020).
Finalmente, este plan no se llevó a cabo debido a las respuestas negativas de diferentes partes como la Organización de las Naciones Unidas y claramente de las autoridades palestinas.

Comentarios
Publicar un comentario